¼ – (Pamela Losan)
Eran sus ojos distraídos y se temple de acero al abrir la palabra temblorosa primero y luego pisar el acelerador para despachar tras un baile con el verso con sus tímidos 17 años el sonido que buscan en el espejo su rostro.
Y es tan callada su mirada que cree en el ritmo de la canción y la luna de desamores que ser refleja en la voz ligera que es escucha con la figura de los faroles en el agua y el desafío del viento sobre el cuerpo y es tan dulce su valiosa melodía que es un pretexto para aligerar la presión de aligerar o tal vez como duelo para acariciar los ojos ligeros de los espectadores.
Es el búho de árticos y ojos grises que enfrenta el mar frío y este mismo con oído de lobo para configurar el tapiz o el cuadro de la Animabalada que se esconde tras el jardín de porcelana.
Otra vez con su cuerpo de poesía casi mágica y las grafías en la canción del corazón solitario y es la sonrisa apacible o el cuerpo en el cielo y los árboles retorcidos para desafiar la imagen, el cuadro de la figura que desenreda el motivo evidente por escribir en el pecho y desvalijar en las palabras un sueño de un poemario que se convierte en un barco que traspasa un cuarto al callar.
Y es tan callada su mirada que cree en el ritmo de la canción y la luna de desamores que ser refleja en la voz ligera que es escucha con la figura de los faroles en el agua y el desafío del viento sobre el cuerpo y es tan dulce su valiosa melodía que es un pretexto para aligerar la presión de aligerar o tal vez como duelo para acariciar los ojos ligeros de los espectadores.
Es el búho de árticos y ojos grises que enfrenta el mar frío y este mismo con oído de lobo para configurar el tapiz o el cuadro de la Animabalada que se esconde tras el jardín de porcelana.
Otra vez con su cuerpo de poesía casi mágica y las grafías en la canción del corazón solitario y es la sonrisa apacible o el cuerpo en el cielo y los árboles retorcidos para desafiar la imagen, el cuadro de la figura que desenreda el motivo evidente por escribir en el pecho y desvalijar en las palabras un sueño de un poemario que se convierte en un barco que traspasa un cuarto al callar.

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