NUEVAS CANCIONES (Bruno Mendizábal)
Entre la voz de Joaquín Sabina y la forma de un portadisco por tal vez decirlo conteniendo un CD por el lado A o tal vez B a la forma de “Longplay” la manera de oscurecer al concierto barroco de Alejo Carpentier . El ruido metálico de Lima al fondo de la foto y el nadar suave , eran “otras canciones“ que transgredian el ulular urbano la manera de describir la época la época, el ruido de los tacos de Maria Luisa Roel media hermana del autor ; con su paso lento o acelerado , el cuerpo pequeño y la delgadez más la sonrisa gratuita de Bruno Mendizabal.
El pretexto de andar contra el tránsito acelerado de la vida que se parte con un ayer y unos cigarrillos serenos que se apagan sobre esta tierra frágil convertida en uno de los modus operandi , en cotidiano y lo ligero de una muerte inesperada al coger los cigarrillos.
Y a veces coger el sueño el sueño en la noche en blanco tal vez capturando un ojo al tener la hermosa presencia solitaria que es insomne y une la tierra y el cielo.
Es la facilidad de los verbos estudiar, graduar, trabajar, casar y llegar a tener hijos como teclear paso a paso el promovido bostezo de las horas una a una que solo pasan y son devoradas por la vida.
Es tan cotidiana la poesía urbana y los atisbos nada pudorosos de una generación que se pronuncia en una manera tan fácil, para dormir en el lecho y esperar las horas silenciosas se la noche para empezar una nueva canción.
El pretexto de andar contra el tránsito acelerado de la vida que se parte con un ayer y unos cigarrillos serenos que se apagan sobre esta tierra frágil convertida en uno de los modus operandi , en cotidiano y lo ligero de una muerte inesperada al coger los cigarrillos.
Y a veces coger el sueño el sueño en la noche en blanco tal vez capturando un ojo al tener la hermosa presencia solitaria que es insomne y une la tierra y el cielo.
Es la facilidad de los verbos estudiar, graduar, trabajar, casar y llegar a tener hijos como teclear paso a paso el promovido bostezo de las horas una a una que solo pasan y son devoradas por la vida.
Es tan cotidiana la poesía urbana y los atisbos nada pudorosos de una generación que se pronuncia en una manera tan fácil, para dormir en el lecho y esperar las horas silenciosas se la noche para empezar una nueva canción.

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